Teruel

 
  • Alcañiz, Albarracín
  • Pinedos del Rodeno, Teruel, Rubielo de Mora y Mora de Rubielos
  • Puertomingalvo, Mosqueruela, Iglesuela del Cid, Cantavieja y Mirambel
  • Pantano de Santolea, Castellote, Fuentespalda.
  • La Pesquera,  Valderrobres
  • Olles de Horta de San Joan, Assut de Lledó, Calaceite
  • Estrets d’ Arnés, Toll del Vidre, Horta de San Joan
  • Casas de Alcanar, San Carlos de la Rápita, Ampolla
 

Otro nuevo viaje empieza,  esta vez con Iris y mi madre vamos a descubrir Teruel, la gran tierra desconocida. Emprendemos el viaje desde Balaguer, Madrugamos  y a las 09.30 estamos en ruta en el coche del polilla. Vamos direccion a Albarracín y pararemos en Alcañiz más o menos a mitad de camino.

Alcañiz nos sorprende, empezamos a encontrarnos con los primeros edificios señoriales y sus grandes catedrales, ayuntamiento y majestuosos edificios casi todos de época medieval. La pena es que al llegar está lloviendo así que nos refugiamos en uno de los bares de las arcadas en la Plaza de España. Tomamos unas bravas, cervecitas y el zumo de melocotón de mi niñita. Como sigue lloviendo salimos a dar un volteo bajo la lluvia sin paraguas, así que viendo que todo estaba cerrado por ser la hora de la comida decidimos coger carretera y manta.

Por la tarde llegamos a Albarracín y cogemos un tour guiado que nos dará una visión muy amplia de la arquitectura y historia de la ciudad. 

La población se dedica en un 98% al turismo. Empezamos nuestra visita por la parte más alta, por las murallas y bajamos hasta llegar a la plaza Mayor. De aquí parten varias de las calles más importantes del pueblo. 

Nosotros empezamos subiendo por la Calle del Portal de Molina, típica calle de Albarracín con sus casas de piedra de varias plantas y sus balconadas de madera. En algunos puntos la calle era tan estrecha que casi se tocaban unas casas con otras. La estrechez de éllas era debido al poco espacio que habia dentro de las ciudades amuralladas. Para que las casas fueran mas grandes por dentro, se empezaban a construir  más anchas en los pisos superiores, por eso las calles se estrechaban aún mas en su parte superior.  En la parte inferior había la escalera de entrada, el establo y junto a éste, el escritorio donde se hacían los negocios. 

Las calles tienen como material de rebozado un yeso típico de la zona que contiene bastante hierro, por ese motivo con el paso de los años el yeso va cambiando de color encontrándonos zonas que van desde el rojizo hasta el blanco pasando por toda una gama de rosáceos.

Pasamos por la Plaza de la Comunidad y por la Puerta del Agua, que permitía bajar al río por la parte sur. Desde esta parte ya se podía observar una de las murallas de la ciudad. Al final de la Calle del Portal de Molina llegamos a la Casa de la Julianeta, uno de los distintivos de Albarracín, con una disposición que casi desafía las leyes de la gravedad.

Bajamos nuevamente hasta la carretera y la cruzamos para dar una pequeña vuelta por el Paseo Fluvial. Haia un parque infantil y Iris se merece un rato de balanceo. Yo me pierdo un poco siguiendo el rio hasta que me entra un poco de miedo y decido volver atrás. A través de esta senda pudimos ver el meandro que forma el río Guadalaviar en Albarracín.

Desayunamos en la terraza con vistas estupendas a Albarracín y a la sierra. La mañana es húmeda, un lugar idealpara escondernos de los calores atroces de las últimas semanas. Nos dirigimos a ver las pinturas rupestres de El Rodeno de Albarracín, ubicadas en un pinar a 4 km del pueblo de Albarracín. 

 

Vimos varias cuevas como las del Abrigo de los Toricos del Prado del Navazo y el Abrigo de la Cocinilla del Obispo, donde se representaban escenas de caza relacionadas con animales como ciervos y toros y con arqueros. Los colores utilizados eran el rojo, el blanco y también había trazos negros. Aunque algunas se distinguían bien, la mayoría eran como buscar una aguja en un pajar y echándole mucha imaginación al asunto. Pasamos un rato agradable paseando por el bosque de pinos, la lindita está en su salsa

Llegamos a Teruel y tras dejar el coche en un parquing nos dirigimos a la conocida Plaza del Torico, ya que en el centro hay una fuente y una columna con una figura de un pequeño toro en lo alto, en comparación con el resto de la plaza era de un tamaño insignificante.

Mantiene un gran número de edificios medievales bien conservados, sobre todo de arte mudéjar, y apenas si había edificios que desentonaran del aspecto un tanto medieval de la ciudad, aunque tambien es cierto que junto a un edificio de interés había otras casas medio derruidas. Así que daba la sensación de estar abandonado de la mano de Dios

Si algo destacaba en Teruel eran sus cuatro torres mudéjares. En primer lugar nos acercamos a ver la Iglesia de San Pedro, con su torre mudéjar del siglo XIII. De la iglesia destacaba su ábside poligonal. Anexa a la iglesia estaba la capilla con el Mausoleo de los Amantes, cuyo interior no visitamos.

Relato a continuación la leyenda asociada a este monumento:

Don Juan Diego de Marcilla, segundo hijo de un noble, e Isabel de Segura, descendiente de una familia rica, se querían desde niños. Llegados a edad adulta, Diego decidió pedirla en matrimonio, pero el padre de Isabel no estaba seguro de este compromiso y pidió al joven que volviera más adelante pero con riquezas. Llegaron a un pacto, él se iría a las Cruzadas en busca de riquezas e Isabel esperaría mientras tanto sin casarse con otros durante 5 años. Durante el tiempo que Diego estuvo fuera, el padre de Isabel no paró de incitarla a que se casara con Pedro Fernández de Asagra. 

Ella mantuvo la promesa, pero acercándose la fecha de expiración del acuerdo no le quedó más remedio que aceptar al pretendiente elegido por su padre. Diego regresó el mismo día que expiraba el plazo, pero la boda ya se acababa de realizar. Aún así consiguió reunirse con Isabel a solas y pedirle un beso, pero ella se negó porque ya estaba casada. En ese mismo instante, sintiéndose él fracasado murió. Al día siguiente se celebró el funeral por el joven y acudió Isabel de Segura, que quiso darle el beso que el día anterior le había negado. Como ella seguía enamorada, al besarle cayó muerta sobre el cadáver.

La importancia de esta leyenda, que puede tener su parte de verdad, es tanta que todos los años se escenifica en Teruel.

En último lugar, pero no menos importante, volvimos otra vez hacia la plaza donde estaba el Ayuntamiento y la Casa del Deán para ver la impresionante Catedral de Santa María de Mediavilla, con su torre mudéjar de los siglos XII-XIII y cuya parte superior, a diferencia de las demás, estaba coronada por un cimborrio.

Acabamos comiendo un menú en un de los restaurantes de la plaza del Torico y emprendimos viaje.

Nuestra próxima parada iba a ser Rubielos de Mora antes de llegar a Mora de Rubielos donde pasábamos noche en un apartamento.

Imponente y rodeada por un entorno espectacular Rubielos de Mora, es una localidad de la Comarca Gúdar-Javalambre. En Rubielos, puedes leer en su casco antiguo la historia de vida que ha latido durante muchos años con fuerza. Entiendes que el lugar no pasó desapercibido y huele a Medievo, ante las losas de piedra que describen la ciudad y la invaden. Hoy en día, Rubielos sigue con pluma su historia en torno a tiempos pasados; con cuidado y sin olvidar lo que en un tiempo fue y sigue siendo. En el año 1980 fue declarado conjunto Histórico- Artístico y en 1983 recibió el premio Europa Nostra.

Ya en Mora de Rubielos, el apartamento esta en la plaza de la Iglesia con una gran fuente medieval en el medio de ésta. Grato lugar, uno de mis preferidos del viaje. Calles empedradas presedido por el castillo en muy buen estado. A un lado del pueblo el rio al que caen grandes manantiales de agua que viene de las montañas. Paseamos con la Linda y nos dirigimos a dormir; eso si, como va a ocurrir todos los días posteriores, escondiendola en la mochila para poderla llevar con nosotras. En todos los lugares donde vamos durante la semana no aceptan perros.

Nos levantamos y partimos, hoy será un dia de ruta parando en tantos pueblos como nos encontramos en el camino, todos ellos declarados como “Pueblos más bonitos de España”

Puertomingalvo. Estaba situado sobre un espolón rocoso a 1450 m de altitud, entre Valdelinares y el macizo de Penyagolosa, en Castellón. La parte más alta la ocupaba el castillo, a partir del cual se desarrollaba todo el entramado de calles. El pueblo era todo de piedra con grandes casonas de alguna que otra planta. No era muy grande, tenia una calle principal que desembocaba en una de las puertas de acceso. 

Al llegar allí vimos a un pastor con su rebaño, como Iris quería verlas de cerca fuimos hasta ellas. También había cabras. Le pregunté al pastor quien me hizo sentir mi falta de conocimiento al respecto. Me dijo con un tono alto..pues claro que son cabras…si tienen cuernos¡!  bueno yo me alegré de compartir ese momento con Iris que veía por primera vez ovejas y cabras tan de cerca.

Nos fuimos a Mosqueruela, Entramos al pueblo, de arquitectura típica bastante bien conservada, por el Portal de San Roque, que era la entrada principal de la muralla. Por el Portal de San Roque llegamos a la calle Mayor, porticada, y a la Iglesia de la Asunción, con estilos variados del gótico al barroco. 

No perdimos mucho tiempo más allí y salimos hacia La Iglesuela del Cid, un bello pueblo declarado conjunto histórico-artístico en 1982, situado cerca de la frontera con Castellón. que quedó bajo el control de la Orden de San Juan tras la extinción de la Orden del Templo. Pasamos por la Iglesia de la Purificación y de ahí, entrando por un arco ojival accedimos al rincón con mayor encanto del pueblo: la Plaza Mayor. En esta plaza había 2 edificios que destacaban: el Ayuntamiento, que fue construido entre los siglos XIII y XV, y la Casa Matutano-Daudén, construida en el siglo XVIII en estilo barroco y que actualmente es la Hospedería del Maestrazgo. En la parte inferior del Ayuntamiento pudimos ver la lonja, con un conjunto de arcos ojivales, y también un torreón que antiguamente perteneció a un castillo.

Seguimos descubriendo las calles del pueblo, que animaban a pararse delante de cada casa, portada o pequeño rincón, con sus emblemas y escudos, como en las casas de Aliaga y Guijarro.

Salimos a una zona que estaba extramuros, donde un barranco dividía el pueblo en 2 partes. Este barranco estaba ocupado por varias huertas ligeramente aterrazadas. Para los pocos habitantes que tenía La Iglesuela del Cid (menos de 500) ofrecía muchos atractivos.

La carretera sigue subiendo teniendo unas vista preciosas en nuestro lado derecho del valle. Llegamos a Cantavieja. Este pueblo había sido declarado conjunto histórico-artístico desde 1981. Sin duda alguna lo que destacaba por encima de todo lo demás era la Plaza Mayor porticada por tres de sus cuatro lados por arcos ojivales. Los edificios más importantes que había en esta plaza eran la Casa Consistorial y la Iglesia de San Miguel. Decidimos no bajar del coche y hacer una visita rápida. Yo creo que por hoy ya hemos visitado bastantes pueblos y aunque son todos encantadores y declarados como uno de “Los pueblos mas bonitos de España” decidimos seguir camino hasta Mirambel donde vamos a hacer noche.

La carretera probablemente fue la peor del viaje, muy estrecha y deteriorada, aunque el paisaje por el barranco era espectacular hasta llegar a Mirambel

Ahí volvimos a hacer parada para esconder a la linda en el maletero y por la noche poderla meter a estranquis dentro de mi mochila en la habitación del hotel. Lo mejor de todo fue que yo creo que no hubo persona del pueblo que nos viera sin ella y luego desaparecio por arte de magia hasta llegar arriba. Cierre de ventanas y asi estábamos a nuestras anchas con ella.

Tras tomar una ducha y un breve descanso nos pusimos en marcha para ver este pequeño pueblo de 150 habitantes, declarado conjunto histórico-artístico en 1980 y que había recibido el premio Europa Nostra de restauración. También estaba considerado como Bien de Interés Cultural. ¡Un lujazo de sitio!. 

Junto a Albarracin y Mora de Rubielos me pareció el pueblo más bonito. Accedimos al casco histórico por el Portal de las Monjas, el más bello de Teruel. En su parte superior estaba decorado con celosías de yeso, una de las imágenes más conocidas de Mirambel. Se llamaba de las Monjas porque supuestamente por la parte superior del portal pasarían las monjas hacia el Convento de las Agustinas sin ser vistas. Seguimos paseando por sus calles viendo ejemplos típicos de arquitectura popular y palacios renacentistas, el Ayuntamiento del siglo XVI con una lonja en su planta baja.

Acabamos en uno de los dos únicos bares del pueblo jugando a cartas. Pasamos un rato bien agradable. El pueblo era nuestro, las calles estaban vacias. Parecía que estuviéramos en un cuento.  Como la noche caia acabamos al lado de los lavaderos públicos donde había un parque infantil. Allí medio a escondidas sacamos el pan, navaja y queso y nos pusimos a hacer el correspondiente pic nic.

De Mirambel continuamos nuestro periplo hasta el Matarraña haciendo parada en algunos de los pueblos que nos encontremos por el camino.

Continuamos por la carretera que bordeaba el Pantano de Santolea, de aguas azul turquesa, situado al final de la Garganta del Guadalope. El embalse de Santolea fue construido en la década de los 20 y 30 del pasado siglo XX. Acabamos encontrando un espacio reservado al baño y pic nic aunque yo cagona como soy no me metí en el agua y dejé que iris lo hiciera sujetándola de un brazo mientras ella se bañaba.

Seguimos carretera hasta Castellote.  El pueblo no tiene una arquitectura a destacar. Continuando por la calle Mayor hasta el final alcanzamos la Portera, donde antiguamente había otra puerta de entrada en la muralla. Debido a la altitud del pueblo (más de 1400 m) era un mirador excelente.

Tenia de fondo la montaña completamente rocosa donde no había ni un árbol. Y en medio de esa magnitud el castillo al que no subimos como a la ermita pq era imposible hacer el minimo esfuerzo bajo ese sol ardiente.

Como veia a las chicas cansadas decidimos irnos hacia el camping haciendo antes una breve parada en la plaza de Fuentespalda.

Ya en el camping tomamos las llaves del Bungalow donde pasaremos 4 noches. Es pequeño pero acogedor y Iris no tardó nada en hacerse amiguitas en el parque. Preparamos pic nic pq para el dia siguiente, nos vamos a la montañita de ruta...yuuupi

Ya en pie decidimos ir a Beceite y tomar la opción de la Pesquera . En el Parrizal  estuve hace dos años en compañía de Jordi, Helena y Iris. Se llama La Pesquera a una zona de pozas (Tolls) de diferentes tamaños que la naturaleza se ha encargado de excavar en el río Ulldemó en Beceite. Unas piscinas naturales en las que podremos disfrutar del baño en pleno campo,

A Beceite se llega por la carretera A-2412, para ir hasta las pozas atravesamos el puente medieval del pueblo y giraremos a la derecha siguiendo las indicaciones que nos llevarán hasta la zona de baño.

El camino está asfaltado y en verano es necesario coger ticket en el punto de control. Debemos tener precaución en esta carretera porque aunque está en correcto estado en su totalidad, es un camino muy estrecho y hay algunos tramos en los que tan sólo hay espacio para un vehículo. Dispondremos de 15 zonas de aparcamiento para dejar nuestro vehículo pero no son muy grandes, algunas de ellas con capacidad para dos coches y otras a lo máximo para ocho. Pararemos en la siete que tiene una cueva y en la que los niños se pueden bañar cómodamente puesto que no hay profundidad. 

Decidimos subir andando siguiendo el rio hasta la parada 8 y nos deleitamos por el camino de dulces baños. A la vuelta empieza a llover, todo el mundo se refugia en la cueva pero iris y yo nos bañamos bajo la lluvia. Linda y bonita primera experiencia para Iris y para mi que comparto este momento con ella. Por la tarde nos vamos hasta la poza número 11 que ya es algo más profunda pero en un paraje que sigue siendo lindísimo

Decidimos secarnos y pasar la tarde/noche en Valderrobres. Este lugar, desde la carretera aparenta grandeza debido a su castillo y su iglesia que dominan la zona y el pueblo desde las alturas. Es la capital de la comarca y si es cierto lo que me dijeron cuenta con 2000 habitantes. Se trata de cruzar el puente de piedra medieval y desde aquí pasear sin prisas por la zona. En la plaza principal destaca la casa palaciega que es de las más importantes construcciones civiles en Aragón. Una placa destaca la visita de los reyes de España a la población. El río que pasa por este pueblo es el Matarraña. Vale la pena perderse por sus calles y contemplar sus edificios.

Como campeonas subimos al castillo y a la Catedral, ambos en la cima de la colina. Está en un perfecto estado y decidimos no entrar puesto que habia que abonar entrada. Ya en la plaza del pueblo tomamos una cervecita y volvemos al camping.

Desayunamos y arrancamos hacia les Olles de Horta de San Joan. Nos cuesta un poco encontrarlas, pero al final conseguimos llegar y aparcar el coche.  La zona de baño cuenta con diversas pozas bastante profundas, en las que se pueden realizar saltos desde la roca, así como remontar un pequeño tramo del rio. La Juana acaba en el suelo pq el acceso no es del todo fácil. Pasamos la mañana pq enseguida se llena de gente y decidimos visitar algo más y huir del ir y venir de la gente.

Pasamos por el convento de Sant Salvador, en la falda de la montaña de Santa Bárbara, me parece un lugar mágico…que ganas me dan de subir la montaña¡¡¡..pero no es el momento ya que estoy con mi madre e Iris...en otra ocasión.

Siguiendo la Vía Verde de la localidad, encontraremos un gran puente por debajo del cual discurre el río Lledó. En este lugar es donde encontraremos una zona ideal para el baño, conocida como el Assut de Lledó. Podemos aparcar en un espacio que hay a pocos metros de la zona. Nos damos un baño casi en solitario y ya la Mama decide volver al coche para dejar a la linda. Ya no vuelve.

Seguimos a Calaceite que se caracteriza por su bien conservado conjunto urbano y por sus casas señoriales, portales y ayuntamiento. Este pueblo y la mayoría están en un pequeño peñón y por tanto no queda más remedio que subir por escarpadas calles y escaleras, aunque es muy agradable debido al ambiente medieval que se respira por estos lugares por las construcciones de las viviendas en piedra y por el laberinto de callejuelas. Una visita a la plaza España, calle Mayor.

Emprendemos el viaje de bajada perdiéndonos un poco por las calles empedradas y esta vez SI llenas de plantas. Una vez en la plaza del pueblo tomamos algo rapidito para hacer pipis y volvemos al Camping. Llegamos sobre las 22.30, así que preparación de cena y a la camita pq cansadas lo estamos un rato.

Salimos del camping y vamos hacia el pueblo. Paramos en la panadería a comprar unas ensaimadas deliciosas como el pan. Hoy toca embutido. Al salir del coche cargo la mochila con el picnic, agua y pareos para tres. Así y todo mi madre va cargada hasta arriba con todos los utensilios de la linda. Vamos als Estrets d’ Arnés, es uno de los ríos que nacen en el macizo dels Ports. Sus aguas son cristalinas y el caudal irregular llegan al rio Algars, afluente del Matarraña y asu vez del Ebro.

El rio abre paso al precioso Congost de roca conglomerada con acantilados a derecha e izquierda.  La forma de la roca va haciendo pozas en las que nos vamos bañando.

Y por la tarde al Toll del Vidre. Itinerario para conocer el Valle del río Algars, que hace de división entre las comarcas de la Terra Alta y Matarraña. Este camino ha sido muy transitado por las gentes de Arnés, ya que la cuenca superior del río esta llena de Masos y Masets que en el curso de los siglos han aprovechado esta cuenca para construir canales de riego para sus campos sobretodo de Olivos, Viñas y Almendros. El Toll del Vidre es un fantástico rincón ideal para el baño, con un bonito salto de agua.

Vistas desde Arnés

Nos levantamos. Es nuestro último día, así que tras recoger el Bungalow y entregar las llaves nos vamos a las Casas de Alcanar. Son las Fiestas del pueblo. Aquí tb hacen el toro Embolado aunque como lo hacen por la noche no podremos verlo. La idea inicia era pasar la noche por aqui pero la Mama tiene ganas d ellegar a Comarruga.

El pueblo tiene un aire pesquero con casa blancas rematadas por algún azulado

San Carlos de la Rápita mucho más moderno y grande, la verdad con poco encanto. Eso sí con un puerto deportivo y pesquero enorme. Es zona de buen pescado. De aquí parten barcos que van a hacer un tour por la bahía haciendo una parada en un nacedor de músculos.

Por fin llegamos a la Ampolla. Mi preferido, un ambiente mucho más señorial pero al mismo tiempo acogedor. Con su playa más ancha y virgen cercana al Delta del Ebro o sus calas minúsculas y a veces desiertas.  También son las fiestas asi que decidimos coger algunos kilitos y comernos unos buenos churros. Disfrutamos mucho de la tarde.

Y visto no visto nuestro viaje acaba en Comarruga donde pasamos noche.

Otro viaje más para nuestras vidas, esta vez acompañada de mi Mama y mi pequeñaja.